existen

Jonás fue un profeta del pueblo de Israel. Un día, Dios le pidió a Jonás que fuera a Nínive -una ciudad muy importante del imperio Asirio-, y le advirtiera a la gente que dejara de hacer lo malo, tendrían 40 días para arrepentirse y pedir perdón a Dios, o de lo contrario, su ciudad sería destruida.

Jonás no quería ir a Nínive pues los asirios eran enemigos del pueblo de Israel. Decidió esconderse, se subió a un barco y huyo. De pronto, una gran tormenta movió fuertemente el barco de un lugar a otro, los marineros estaban muy espantados, parecía que el barco se rompería, así que empezaron a tirar la carga al mar para que el barco no se hundiera.

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